
Fragmento del libro “Edward Lear” de César Aira, Beatriz Viterbo ed., Rosario, 2004.
I
El limerick, que recibió este nombre cuando ya había concluido su ciclo en la literatura inglesa del siglo XIX, es el poema de cinco versas de ritmo anapéstico, con un esquema de rimas aabba, que presenta alguna característica o hazaña de un personaje, casi siempre habitante de una ciudad o lugar que se menciona en el primer verso. (…)
No debería darse por sentada la asociación de “limerick” y “nonsense”. Tienen historias independientes, y su confluencia es circunstancial. El sinsentido en literatura se construye relajando toda relación de necesidad entre las partes del discurso, pero esa relajación debe quedar limitada al momento inmediatamente anterior a la escritura. Desde que está escrito, se crea una nueva necesidad sui generis, la del objeto literario existente. Lo mismo sucede con toda literatura, con o sin sentido; el nonsense como género literario pone en primer plano este mecanismo, hace de él su razón de ser; el resultado es un efecto de persistencia del proceso de escritura en el texto escrito. La rima (en realidad todo procedimiento “emparentado con la rima”) es una huella del proceso que ha quedado marcada en el texto.
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